Querido diario,
Mi octavo día en Perú ha sido una mezcla de exploración, cultura y deleite gastronómico. Cada momento de este día me ha recordado lo afortunada que soy por estar inmersa en la belleza y la riqueza de este país. Mañana será mi último día aquí, pero siento que mi viaje está lejos de terminar, ya que cada experiencia se queda conmigo en forma de recuerdos y aprendizajes.
Hoy mi día comenzó con la exploración de las ruinas incas. Quenqo, Puca Pucara, Tambomachay y Sacsayhuaman fueron testigos silenciosos de mi asombro mientras me sumergía en la historia de esta civilización antigua. Cada ruina tenía su propia historia que contar, y me maravillé ante la habilidad y la ingeniería que habían sido necesarias para construir estos lugares.
Mi día continuó con una experiencia culinaria que seguramente recordaré. Aprendí a preparar platos peruanos tradicionales, cada uno con sus propios sabores y técnicas únicas. Desde el ceviche fresco hasta el lomo saltado, me sumergí en los secretos de la cocina peruana y me sentí conectada con la cultura y la tradición a través de los aromas y los sabores.
Hoy, en mi última noche en Perú, me tomo un momento para reflexionar sobre todo lo que he vivido y experimentado durante estos días. Cada lugar que visité, cada persona que conocí y cada plato que probé se han convertido en parte de mi historia. Mi corazón está lleno de gratitud por esta oportunidad de explorar un país tan diverso y lleno de belleza.
Mañana, mi viaje me llevará de regreso a Lima, donde comenzó esta aventura. Aunque me voy físicamente, siento que una parte de mí se queda aquí, lista para volver a despertar en mis sueños y planes futuros. Mi corazón está lleno de deseos de seguir explorando y descubriendo, y estoy emocionada por todas las posibilidades que el futuro puede traer.
Hasta la próxima, querido diario. Mi viaje en Perú puede estar llegando a su fin, pero siento que este es solo el comienzo de muchas más aventuras y descubrimientos por venir.
Con gratitud y emoción,
Claudia Montenegro


